Preguntas Frecuentes

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Es una forma de instalar tu modulo turístico de manera progresiva. En lugar de sacar un crédito grande, vas comprando partes del módulo y avanzás paso a paso hasta poder instalarlo. Primero comprás fracciones del módulo habitacional y, cuando llegás al 60%, pasás a una segunda etapa con un contrato de alquiler que se cuenta como pago de tu módulo (leasing).

Es la unidad mínima de compra en el sistema. Cada fracción representa una parte proporcional de todos los materiales, mano de obra y servicios que hacen posible tu vivienda. Ejemplo: si una casa modular cuesta USD 36.000 y se divide en 3.600 fracciones de USD 10, cada fracción es como un “pedacito” de esa casa. Cuantas más fracciones tengas, más cerca estás de recibirla.

Porque así no necesitás endeudarte desde el primer día. Podés empezar con poco, ir sumando fracciones a tu ritmo y aprovechar momentos donde tenés un extra (aguinaldo, bonus, venta de algo). Es como ir comprando de a partes tu futura casa, pero con respaldo legal y digital.

Podés comprar fracciones cuando quieras, sin cronogramas rígidos. Si un mes podés más, comprás más; si podés menos, avanzás más lento, pero siempre sumando. Tenés un mínimo de compra anual de 4 % del valor total del módulo y un plazo máximo de 25 años para completarlo. En la segunda etapa, con el alquiler (leasing) firmado, sí hay un pago mensual acordado en el contrato.

Cuando llegás al 60 % podés reclamar tu módulo, coordinar la entrega y pagar los gastos de flete e instalación (a cualquier lugar del país). Ejemplo: si la vivienda cuesta USD 36.000 (3.600 fracciones) y el umbral está en 2.100 fracciones (USD 21.000), cuando alcanzás esas 2.100 fracciones ya podés solicitar que te la entreguemos y empezar a usarla.

Sí. El flete, el traslado y la instalación del módulo van por tu cuenta si compraste el modulo completo se cotizan en el momento en que reclamás tu modulo, según el lugar del país donde quieras instalarla y las condiciones del terreno. Ese monto lo podés pagar al contado o sumarlo al monto a financiar dentro del plan, para incluirlo en el esquema de pagos que elijas.

Lo que ya compraste no se pierde. Podés quedarte con esas fracciones y seguir más adelante cuando puedas, o ceder o revender tus fracciones en un mercado cerrado dentro de la plataforma a otra persona interesada (próximamente). La idea es que el esfuerzo que hiciste siempre tenga valor.

En Casa Propia usamos blockchain para registrar cada fracción y cada operación, de forma transparente y segura. Eso da confianza: lo que comprás está respaldado en un sistema que nadie puede cambiar.

Es como un “papel digital” que no se puede falsificar y que podés guardar, transferir o regalar tan fácil como enviar un correo electrónico. Representa cada fracción que tenés de tu vivienda o de los servicios asociados.

Es un contrato reconocido por ley en Argentina (Ley 25.248) que funciona como un alquiler con derecho a compra. Pagás mensualmente por usar la vivienda. Esos pagos se van acumulando al valor total de la casa. Al finalizar el plan, la vivienda pasa a estar 100 % a tu nombre.

Sí. Como todo plan que permite pagar en el tiempo, el leasing tiene un costo financiero. Sobre el valor que te falte pagar, se aplica una tasa de interés en dólares durante toda la duración del contrato de leasing, y en base a eso se calcula el monto de tu cuota mensual. La idea es que tengas claro desde el inicio cuánto vas a pagar por mes, durante cuánto tiempo y cuánto es el valor total que vas a terminar pagando por tu casa.

Si no querés pagar los gastos, ni el alquiler mensual del leasing, podés seguir en la primera etapa comprando fracciones hasta llegar al 100 % del valor de la vivienda. Cuando completás el 100 %, la casa se considera totalmente paga y ya no necesitás hacer un contrato de leasing para poder tenerla a tu nombre.